El Monumento del Cóndor ya luce renovado

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Este martes se inauguró la refacción del monumento emblema de la Quebrada de los Cóndores, uno de los accesos más icónicos y pintorescos de Potrero de los Funes. El gobernador Claudio Poggi acompañó el acto y reafirmó el potencial turístico de la localidad.

Funcionarios y vecinos celebraron la vuelta de la escultura del cóndor a su lugar de pertenencia. La obra, que año tras año recibe a turistas y residentes, fue creada hace diez años por Julio César Domínguez, un reconocido escultor nacido en Villa del Carmen en 1942, quien se destacó por sus trabajos en San Luis, entre ellos el Monumento al Pueblo Puntano de la Independencia, el logo de la Universidad Nacional de San Luis y la réplica de la Estatua de la Libertad en Rivadavia y Pedernera.

Su hijo, Daniel Domínguez, colaboró en la confección original del cóndor y estuvo a cargo de su reciente restauración tras los daños sufridos en el temporal de enero. Ahora, la escultura se encuentra renovada y ubicada en una posición más elevada para mejorar su visibilidad.

“Decidimos intervenir en la Quebrada de los Cóndores con un incentivo turístico para darles la bienvenida a los visitantes con un efecto de alegría”, expresó Leonardo Agnesi, encargado del Hotel Potrero de los Funes. “Cuando aconteció el temporal, convocamos a Daniel para restaurar el cóndor. La villa turística debe mejorar con el tiempo, y esta es una forma de mantener lo que logramos”, agregó.

Daniel Domínguez detalló el proceso de restauración: “Trabajamos con un equipo grande, desmontamos la escultura, desoldamos y volvimos a soldar, enderezamos hierros y rearmamos con fibra de vidrio y poliuretano para darle la rigidez necesaria. Ahora, la estructura es más resistente a eventos climáticos y perdurará por muchos años”.

El escultor recordó el proceso original de creación de la obra en 2014: “Inicialmente hicimos un cóndor más pequeño, pero la gente del Hotel Internacional nos pidió algo más imponente, así que rediseñamos la escultura para que tuviera mayor presencia”.

Para describir su oficio, Domínguez comparó la escultura con una vocación: “Es como ser docente o sacerdote, te tiene que gustar y lo tenés que hacer con el alma, porque de otra manera no lográs transmitir lo que la obra comunica. Esta restauración es una alegría muy grande, porque fue la última obra de mi padre. Hoy, en el aniversario de su fallecimiento, estar aquí es una emoción triple”.

Como cierre del evento, funcionarios, trabajadores y figuras importantes de la localidad se tomaron una fotografía junto al monumento renovado. Detrás, una placa conmemora la obra con la inscripción: “No dejaré de resonar un día; mientras haya en los Andes una roca y un cóndor en su cúspide bravía”.

Nota: CM