Un equipo de la UNSL, el INTA, y productores del paraje rural Daniel Donovan, en el centro de la provincia provincia de San Luis, desarrolla un sistema de monitoreo y anticipación climática para cultivos hortícolas bajo cubierta, financiado por la Unión Europea a través del programa CIN-UNIEAR. La experiencia se presenta este jueves 27 de agosto por la mañana en la ciudad de San Luis.
Dentro de un invernadero en San Luis, sensores y modelos de inteligencia artificial trabajan juntos para anticipar el clima antes de que golpee a los cultivos. Es un desarrollo inédito, pensado para una escala poco habitual en este tipo de innovaciones: la agricultura familiar, un sector que en Argentina concentra el 66% de las familias que viven en el campo, unas 2 millones de personas.
El sistema desarrollado por un equipo interdisciplinario de científicos con base en la Capital puntana permite anticipar hasta seis horas la ocurrencia de heladas y ráfagas de viento severas, y cruza esa información con datos en tiempo real del interior del invernadero para optimizar el riego y reducir el estrés de las plantas.
El resultado de casi un año de trabajo es SIVAI – el Sistema Inteligente de Vigilancia Agrometeorológica para Invernaderos -, una herramienta de alerta temprana de ocurrencia de eventos climáticos que pueden perjudicar diversos cultivos hortícolas bajo cubierta.
Los productores – que también participan del diseño y puesta a punto de esta innovación – tienen en sus teléfonos un panel de control en tiempo real junto a un pronóstico situado de lo que sucederá en su campo en las próximas horas. No sólo reciben alertas en su móvil sino que también recomendaciones técnicas sobre cómo actuar ante diferentes eventos adversos que la aplicación detecta.
Esta AgTech combina dos capas de información: por un lado, modelos de inteligencia artificial – entrenados por estudiantes de Ingeniería en Computación de la UNSL – que triangulan datos históricos y en tiempo real de la Red de Estaciones Meteorológicas (REM) de San Luis; por otro, sensores instalados en un invernadero productivo de Donovan, que registran temperatura y humedad bajo cubierta. El resultado es un sistema capaz de anticipar, con entre una y seis horas de margen, fenómenos climáticos adversos para los cultivos hortícolas – especialmente heladas y ráfagas de viento – y emitir alertas tempranas a los productores.
Al cruzar datos internos del invernadero con el modelo de anticipación climática externa, el sistema no solo mejora la precisión para decidir cuándo y cuánto regar, o si es necesario tomar medidas de ventilación complementarias, por ejemplo, sino que además genera métricas en tiempo real que hasta ahora los pequeños productores no tenían disponibles. Es, en ese sentido, una de las pocas experiencias del país que entrega datos productivos en tiempo real a esta escala.

Una alianza entre la universidad, el INTA y los productores
El proyecto, dirigido por la Dra. Verónica Gil Costa (UNSL), reúne a los departamentos de Informática y Electrónica de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales (FCFMyN-UNSL), la Agencia de Extensión Rural San Luis del INTA y la Asociación Civil “Daniel Donovan”, que agrupa a unos 40 pequeños productores fruti-hortícolas y ganaderos de la zona. A este núcleo se suman la Sociedad Rural de San Luis y la Agencia de Ciencia, Tecnología y Sociedad San Luis (ACTySSL), a través de la REM.
“Agroclima y producción”, la propuesta de la FCFMyN-UNSL detrás de SIVAI, fue una de las 13 seleccionadas entre más de medio centenar de proyectos presentados a nivel nacional en la convocatoria 2025 de la Alianza Universitaria Argentina Europea para la Transformación Digital (UNIEAR).

El equipo interdisciplinario del Proyecto actualmente trabaja en alternativas para que esta experiencia no quede en un caso aislado. La validación del sistema en el invernadero piloto de Donovan es un primer paso: la idea es generar un modelo replicable, capaz de escalar hacia otros productores y otras zonas semiáridas con desafíos similares.
SIVAI no reemplaza la decisión del productor: se la facilita. La palabra final sobre cuándo regar o cómo proteger un cultivo sigue estando en manos de quien conoce su tierra; la tecnología solo le da más tiempo y mejor información para tomarla. En definitiva, la iniciativa materializa la misión de articular ciencia, innovación y territorio para que la inteligencia artificial trabaje al servicio de quienes producen alimentos.
Presentación pública de los resultados del Proyecto
El pasado 3 de septiembre se presentó el funcionamiento del sistema consolidado por el equipo en estos meses de trabajo, donde pudieron comentar el potencial del Sistema Inteligente de vigilancia Agrometeorológica para Invernaderos.
