Conmemoraron el Día Mundial del Síndrome de Down con amor, inclusión y educación

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En una cálida mañana de 22 grados, el Centro de Equinoterapia La Pedrera fue el escenario de una jornada que celebró la inclusión, la diversidad y el potencial de las personas con Síndrome de Down. En un evento lleno de emociones, actividades educativas y artísticas, se conmemoró el Día Mundial del Síndrome de Down, reuniendo a niños, jóvenes, familias y representantes de distintas instituciones comprometidas con la causa.

La actividad, organizada por el equipo de Equinoterapia del centro y liderada por la directora Valeria Piffaretti, comenzó con un emotivo mensaje que destacó la importancia de aceptar y valorar a cada persona por lo que es. “Detrás de cada diagnóstico hay una persona llena de potencial, alegría y amor”, señaló Piffaretti, enfatizando la necesidad de construir una sociedad más inclusiva. Sus palabras resonaron profundamente entre los asistentes, quienes aplaudieron con entusiasmo el llamado a la igualdad y la diversidad.

El secretario de Personas con Discapacidad, Luis Giraudo, también se dirigió al público, expresando su gratitud y subrayando que “la discapacidad es una condición, no una limitación”. Yohana González, jefa de área de Síndrome de Down, reafirmó la importancia de la inclusión en todos los ámbitos de la sociedad, mientras que personalidades como Cristian Pecorari de la UPrO y Lorena Mercado de Desarrollo Social de la Municipalidad sumaron su apoyo al evento.

Durante la jornada, los asistentes disfrutaron de una presentación artística a cargo de los alumnos de la institución Fuente de Luz, quienes emocionaron con su interpretación de una chacarera. Además, las familias y los niños tuvieron la oportunidad de recorrer diversos stands informativos y participativos.

El stand de la Universidad Provincial de Oficios (UPrO) brindó una muestra sobre la oferta académica en áreas como la peluquería, con demostraciones de trenzas y recogidos. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), por su parte, ofreció una actividad interactiva para enseñar a las familias cómo establecer huertas en sus hogares, impulsando la conciencia ambiental y la producción de alimentos autosustentable.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el cierre, donde los participantes pudieron expresarse artísticamente en un gran lienzo, dejando sus huellas pintadas junto a la célebre frase de “El Principito”: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Este mural colectivo se convirtió en un símbolo tangible de la inclusión y el amor compartido durante el evento.

La jornada continuó en el Centro de Equinoterapia de Terrazas del Portezuelo, con una serie de actividades recreativas y educativas abiertas al público. Alejandro Correia, director del centro, lideró las actividades que incluyeron la entrada de la yegua “Gitana”, quien compartió la mañana con los presentes. Los niños y jóvenes participaron en talleres artísticos como la pintura de mándalas y la decoración de caballos de hierro.

El cierre fue tan lúdico como simbólico, con el tradicional juego de la piñata, donde todos disfrutaron de momentos de diversión y sonrisas. Como recuerdo de la jornada, cada participante se llevó un lápiz con un sticker de medias, símbolo de la conmemoración del Día Mundial del Síndrome de Down.

Este evento, que combinó amor, inclusión, arte y educación, fue un recordatorio de que cada persona, sin importar su condición, tiene algo único y valioso que aportar al mundo. Una jornada que nos invita a seguir construyendo una sociedad más inclusiva, donde el respeto por las diferencias y la aceptación mutua prevalezcan.

Nota: CM