El predio Sol Puntano recibió a docentes y estudiantes de quinto año de la carrera de Ingeniería Agronómica de la Universidad Nacional de Río Cuarto, quienes realizaron una visita educativa para conocer de primera mano los procesos productivos que se desarrollan en el establecimiento.
Durante la jornada, los visitantes recorrieron el vivero, los módulos productivos, la fábrica de aceite de oliva, la planta de dulces, conservas y encurtidos, y la bodega, en una experiencia orientada a vincular los conocimientos teóricos con su aplicación práctica.
La actividad comenzó en el vivero, donde el equipo técnico brindó detalles sobre la producción de plantines, la planificación de cultivos y las técnicas implementadas para asegurar la calidad y sanidad vegetal. Allí también pudieron observar las distintas especies disponibles y los cuidados específicos que requiere cada una en sus diferentes etapas de desarrollo.

Experiencia en territorio y valor agregado
Posteriormente, el grupo se trasladó al predio productivo, donde se interiorizó sobre el funcionamiento de los distintos módulos de producción. En ese espacio, los estudiantes analizaron en territorio el manejo de cultivos, los sistemas productivos y las estrategias orientadas a optimizar recursos mediante prácticas sustentables.
La jornada incluyó además una visita a la bodega, uno de los sectores que refleja el valor agregado promovido por el establecimiento. En ese ámbito, conocieron el proceso vitivinícola completo, desde el cultivo de la vid hasta la elaboración del vino, incorporando conceptos vinculados a la industrialización de la materia prima.

Intercambio y formación integral
El recorrido también contempló un espacio de intercambio con profesionales del predio, que permitió a los participantes realizar consultas, compartir experiencias y profundizar en distintas temáticas relacionadas con la producción, la innovación y el desarrollo agroindustrial.
“La experiencia permite acercar a los docentes y a los estudiantes a la realidad productiva, generando un vínculo directo entre los contenidos teóricos y su aplicación práctica. Este tipo de iniciativas resulta clave para enriquecer la tarea educativa”, expresó la ingeniera en alimentos Laura Sosa, responsable de la fábrica de dulces.
Por su parte, el gerente de la escuela experimental, Segismundo López, destacó: “Sol Puntano es un ámbito estratégico para la formación y el aprendizaje práctico. Abre sus puertas a instituciones educativas y promueve el contacto directo con los procesos productivos, contribuyendo a formar estudiantes con una mirada más integral y conectada con el territorio”.


Nota: CM